Más de un siglo de vocación y servicio
Desde 1881, El Hospitalito ha sido un refugio de fe, salud y calidez humana en el corazón de Tacubaya, cuidando de cada persona con entrega incondicional.

El legado de la Madre Inés María Gasca
Nuestra historia comenzó en 1881 gracias a la profunda convicción de la Madre Inés María Gasca, para quien vivir el Evangelio significaba servir al prójimo.
"Semos madre del huérfano; sostén del débil; alivio del enfermo; consuelo del triste; abrigo del desamparado; guía del extraviado; luz del ignorante; defensa del oprimido; ojo del ciego; pie del cojo y báculo del anciano."
Florilegio I.M.G
Ese mismo espíritu benéfico sigue vivo hoy, ofreciendo alimentos y atención médica a quienes más lo necesitan.

Valores que trascienden generaciones
En El Hospitalito, el mayor pilar es la fe y la certeza de que el prójimo debe estar siempre en el centro de nuestras acciones. Generación tras generación, las hermanas y nuestro equipo médico han preservado un trato digno, amable y comprometido, brindando una atención médica humana y cercana a cada familia que acude a nuestras instalaciones.

Renovando nuestra misión con la comunidad
A lo largo de las décadas hemos acompañado a miles de familias. Tras los difíciles retos de los últimos años, redoblamos nuestro compromiso por reactivar cada consulta y espacio de salud. Aunque nuestros recursos son modestos, la dedicación de nuestro personal y la confianza de nuestros pacientes mantienen encendida esta noble labor comunitaria.
«Asistiéndolos en sus enfermedades, en cuanto nos sea posible, demostrando de esta manera mucho amor a Dios nuestro Señor».
Inspiración fundacional de la Madre Inés María Gasca